El servicio de suscripción Xbox Game Pass ha revolucionado el acceso a videojuegos, pero enfrenta crecientes críticas por parte de desarrolladores y analistas que cuestionan su viabilidad económica a largo plazo.
Figuras como Raphael Colantonio (Arkane Studios) y Michael Douse (Larian Studios) advierten que el modelo, basado en incluir estrenos desde el primer día, podría estar canibalizando las ventas tradicionales.
Estas críticas resurgen tras los recientes despidos masivos en Microsoft, que afectaron a 9,000 empleados, incluidos equipos del área de videojuegos. Para Colantonio, Game Pass solo subsiste por el “dinero infinito” de Microsoft, pero a nivel de industria sería “insostenible”. Douse, por su parte, cuestionó qué sucederá cuando la empresa deje de subsidiar el modelo.
Aunque Phil Spencer, jefe de Microsoft Gaming, ha defendido la rentabilidad del servicio, algunos expertos, como Christopher Dring, señalan que la empresa no considera las pérdidas internas de ingresos cuando lanza juegos propios como Starfield en Game Pass desde el día uno.
Xbox Game Pass tiene varias opciones en México:
- Core ($149 MXN): juegos seleccionados y multijugador.
- Standard ($229 MXN): catálogo ampliado, sin estrenos.
- Ultimate ($319 MXN): incluye lanzamientos, EA Play y juego en la nube.
Pese a los cuestionamientos, desarrolladores indies como Mike Rose elogian el servicio por garantizar ingresos inmediatos a estudios pequeños. El modelo, sin embargo, plantea una disyuntiva: mientras los jugadores obtienen valor por su dinero, los estudios podrían perder ingresos a largo plazo si el modelo no se ajusta.
El futuro de Game Pass dependerá de si Microsoft puede equilibrar beneficios para jugadores y desarrolladores, o si deberá transformar su estrategia para sostener el servicio.
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