Las filtraciones sobre Apple son un fenómeno recurrente en la industria tecnológica, pero esta vez la historia ha tomado un giro inusual. La compañía ha demandado al youtuber y filtrador Jon Prosser por difundir información de iOS 26 antes de su presentación oficial. Según la demanda, Prosser mostró capturas y vídeos que coincidieron notablemente con el diseño que Apple presentó en la WWDC25 bajo el nombre de “Liquid Glass”.
El caso no termina ahí. Apple también ha demandado a Ethan Lipnik, un exempleado que habría filtrado datos internos. Y a Michael Ramaccioti, acusado de fotografiar prototipos. Prosser, por su parte, habría creado recreaciones visuales que después difundió en su canal.
El youtuber continúa con las filtraciones
A pesar de la presión legal, Prosser no ha frenado sus revelaciones. En un nuevo vídeo publicado hace apenas 48 horas, ha adelantado información clave sobre el iPhone 17 Pro, que se presentará en septiembre. Entre los detalles más llamativos, se encuentra un rediseño con barra de cámara horizontal que cubre todo el ancho del dispositivo, un módulo reorganizado con flash y LiDAR en posiciones opuestas, y un chasis unibody de aluminio con placa de cristal para la carga inalámbrica.
En cuanto a especificaciones, el iPhone 17 Pro contará con un grosor de 8,725 mm, sensor teleobjetivo de 48 megapíxeles, chip A19 con mejoras térmicas mediante cámara de vapor y batería de 5.000 mAh. Respecto a los colores, se mantienen las opciones clásicas (negro, gris y plata) y se incorporarán tonos especiales como azul oscuro y un naranja que podría ser el esperado “bronce”.
Prosser también ha confirmado que el evento de Apple se celebrará el 9 o 10 de septiembre, dependiendo del día de la semana, y que se presentará toda la gama iPhone 17, incluyendo el nuevo iPhone 17 Air.
Aunque Apple parece haber logrado que Prosser no muestre imágenes directas del dispositivo, sus descripciones y renders continúan generando expectación. La compañía enfrenta ahora el desafío de manejar la filtración de información en un panorama donde, más que nunca, controlar la narrativa parece casi imposible.
















