La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) de Quintana Roo atraviesa una de sus peores crisis en años.
Municipios turísticos como Tulum, Holbox, San Miguelito, Chemuyil y Kantunilkín reportan cortes prolongados de agua, contaminación de acuíferos, drenajes colapsados y aumentos tarifarios de hasta 600% sin justificación técnica.
La situación ha generado consecuencias graves: infecciones en la piel vinculadas al agua contaminada, pérdidas millonarias en la industria hotelera y restaurantera, y un creciente malestar social entre los quintanarroenses.
Holbox, Tulum y San Miguelito: servicios en decadencia
En Holbox, las fallas eléctricas deterioraron la operación del sistema de agua potable, provocando colapsos en los servicios básicos.
En Tulum y San Miguelito, empresarios y vecinos acusan a CAPA de contratos opacos y presunto desvío de recursos.
Las plantas tratadoras y la infraestructura hidráulica permanecen en abandono, mientras el turismo se ve afectado por la contaminación de cenotes y manglares.
Kantunilkín: tarifas históricas sin mejoras en el servicio
En Kantunilkín, los aumentos de tarifas alcanzaron niveles sin precedentes.
Sin embargo, la población asegura que no existen mejoras tangibles en el servicio, lo que alimenta la percepción de corrupción y falta de transparencia dentro de CAPA.
Desorden financiero y falta de inversión en CAPA
Entre 2021 y 2024, los gastos de CAPA crecieron 58%, mientras que el rubro de Servicios Generales se disparó 180%, pasando de 190 millones a más de 552 millones de pesos.
En contraste, la inversión en infraestructura cayó 85%, pasando de 453 millones en 2023 a apenas 67 millones en 2024.
Los estados financieros muestran además inconsistencias graves:
- – En 2022, CAPA reportó 43 mil millones de pesos en “otros ingresos” sin detallar su origen.
- – En 2023 registró pérdidas por 43 millones, y en 2024 presumió un superávit de 412 millones, sin mejoras visibles en el servicio.
Opacidad, corrupción y simulación administrativa
Bajo la dirección de Hugo Federico Garza Sáenz, CAPA ha sido señalada por corrupción, simulación administrativa y una gestión que encarece el agua sin garantizar calidad ni suministro suficiente.
Mientras el gobierno estatal anuncia inversiones en vialidades y señalización, la crisis del agua continúa sin resolverse.
Los ciudadanos pagan más por un servicio deficiente, en un estado cuya economía depende de garantizar agua limpia y confiable para residentes y visitantes.
Finalmente, la situación de CAPA en Quintana Roo es insostenible: la combinación de opacidad financiera, alzas de tarifas, falta de inversión y deterioro de la infraestructura amenaza la salud pública y la sustentabilidad del turismo.
La pregunta clave es: ¿hasta cuándo el gobierno estatal y la CAPA actuarán con transparencia para asegurar agua de calidad a las familias quintanarroenses?
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