El Festival AXE Ceremonia, realizado el 5 de abril de 2025 en un espacio al aire libre, se convirtió en una tragedia cuando colapsó una estructura temporal, dejando como saldo la muerte de Berenice Giles Rivera y Miguel Ángel Rojas Hernández, además de varios asistentes lesionados.
La magnitud del incidente obligó a la Fiscalía de la Ciudad de México a iniciar una investigación profunda con entrevistas, inspecciones técnicas, peritajes especializados y análisis de material audiovisual. Tras meses de trabajo, la dependencia concluyó que OCESA no tuvo responsabilidad en el accidente.
De acuerdo con la investigación, OCESA únicamente participó en tareas de patrocinio y control de accesos, sin involucrarse en la planeación logística ni en la seguridad del evento. La Agencia de los Socios S.A.P.I. de C.V. fue señalada como la organizadora principal, mientras que la Operadora Eclectic S.A. de C.V. debía garantizar el Programa Especial de Protección Civil. Por su parte, Servicios de Protección Privada Lobo S.A. de C.V. se ocupó del control de multitudes.
La Fiscalía ejerció acción penal contra ocho personas físicas y tres empresas directamente relacionadas con la tragedia. Las acusaciones abarcan negligencia en la organización, incumplimiento de normas de seguridad y fallas en la supervisión de estructuras.
Aunque OCESA quedó exenta, los padres de Berenice Giles cuestionaron el proceso, asegurando que las investigaciones pudieron haber favorecido a ciertos actores. Las autoridades, no obstante, afirmaron que las indemnizaciones a las familias se realizarán conforme a la ley.
El caso refuerza la necesidad de establecer protocolos de seguridad más estrictos en espectáculos masivos. Expertos recomiendan que las estructuras temporales sean revisadas por ingenieros certificados y que existan planes de contingencia claros. La experiencia del Festival AXE Ceremonia muestra que la coordinación entre organizadores y autoridades es esencial para proteger la vida de los asistentes.















