El robot humanoide Optimus, proyecto estrella de Tesla, fue presentado por Elon Musk como un invento con un “impacto transformador” en el mundo. De hecho, el multimillonario afirmó que la automatización masiva, impulsada por robots como Optimus, podría eliminar la pobreza a nivel global. Musk hizo estas declaraciones durante una reciente conferencia con inversores.
La visión utópica del robot Optimus
Optimus es un robot humanoide que mide 1.73 metros, pesa 57 kilos y opera con la misma Inteligencia Artificial (IA) y sensores que los vehículos autónomos de Tesla. Musk asegura que el robot podría producirse en masa con un costo que oscila entre los 20,000 y 30,000 dólares por unidad en las fases iniciales.
El planteamiento central del magnate es que la automatización sustituirá o complementará el trabajo humano a escala masiva. Por lo tanto, esto generará un paradigma de abundancia que eliminaría la pobreza. Musk sentenció: “Esto significa un futuro de abundancia. Un futuro donde no haya pobreza, donde puedas tener lo que quieras en términos de productos y servicios”.
Los desafíos inmediatos: De la promesa a la realidad
La promesa de un “mundo sin pobreza” es audaz. Sin embargo, Elon Musk olvidó detallar cómo su robot abordará un problema sistémico que afecta a cerca de 700 millones de personas en todo el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El problema de la pobreza no es solo la escasez de productos, sino la distribución de la riqueza. En consecuencia, la visión de Musk se enfrenta a tres desafíos inmediatos:
- Producción masiva: La fabricación masiva de Optimus depende de una cadena de suministro estable y la fiabilidad de los sistemas de IA.
- Impacto social y laboral: La automatización a escala masiva plantea el reto de la desigualdad y el desempleo. Sin un esquema claro de Renta Básica Universal, el resultado inicial podría ser un incremento de la brecha económica.
- Factor distribución: La promesa ignora el entramado de poder político y económico global. Un mundo con robots abundantes, sin una reforma social, simplemente podría significar productos abundantes que solo una élite podría pagar.
















