La plataforma de streaming Spotify enfrenta uno de los episodios más delicados de su historia reciente luego de que se detectara un acceso no autorizado a información relacionada con su catálogo.
De acuerdo con el sitio Android Authority, la compañía confirmó que el incidente permitió la extracción de metadatos públicos de canciones, podcasts, listas de reproducción y videos, aunque aseguró que los datos sensibles de los usuarios no se vieron comprometidos.
El ataque fue atribuido al grupo Anna’s Archive, una biblioteca digital de código abierto que afirmó haber copiado 256 millones de archivos de audio correspondientes a 86 millones de canciones, lo que representaría alrededor del 99.6% del catálogo total de Spotify.
El colectivo describió el material como el “primer archivo de preservación musical completamente abierto”, lo que permitiría el acceso libre y gratuito al contenido, sin restricciones geográficas o comerciales.
Anna’s Archive sostiene que su objetivo es preservar la cultura musical a largo plazo, especialmente la de artistas menos conocidos cuyos contenidos pueden desaparecer de los catálogos digitales por decisiones corporativas, licencias temporales o cierres de plataformas.
El grupo reconoció que la base de datos podría no incluir lanzamientos posteriores a julio de este año
Para ejecutar la operación, se habría utilizado scraping, una técnica automatizada que emplea bots para recolectar grandes volúmenes de información y convertirlos en bases de datos estructuradas. Aunque Spotify insiste en que solo se accedió a información pública, el caso evidencia cómo estos datos pueden representar un riesgo cuando se extraen de forma masiva.
Más allá del impacto reputacional, el incidente reabre debates sobre la fragilidad de los modelos centralizados de streaming, la monetización de la creatividad y los límites entre preservación cultural y piratería digital. El hackeo, advierten expertos, es una señal de alerta para todo el ecosistema digital.
















