En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la UNAM informó que solo el 30% de la comunidad científica global está integrada por investigadoras. Esta cifra revela una brecha de género persistente a pesar de los esfuerzos internacionales por fomentar la equidad. Según María Soledad Funes, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, remediar esta situación tomará varios años. Sin embargo, resulta esencial comenzar con acciones concretas hoy mismo para transformar el panorama de las mujeres en la ciencia.
Matrícula superior vs. egreso en carreras científicas
De acuerdo con el informe de la UNESCO de 2025, existe una paradoja en la educación avanzada. Actualmente, el 46% de las jóvenes se matricula en educación superior frente al 40% de los varones. No obstante, esta tendencia se diluye al llegar a las áreas de investigación y tecnología. Las mujeres representan únicamente el 35% de los graduados en disciplinas científicas, lo que limita su presencia en puestos de toma de decisiones.
Arturo Menchaca Rocha, investigador emérito de la UNAM, afirma que vivimos un proceso de transición necesario. Aunque la paridad aún es una meta lejana, la presencia de las mujeres en la ciencia es ya una fuerza imparable. El académico subraya que el empuje actual debe culminar en espacios científicos genuinamente equitativos. Por consiguiente, el apoyo institucional resulta clave para evitar la deserción de las jóvenes investigadoras durante su carrera profesional.
Importancia de cerrar la brecha de género
Para los organismos internacionales, la equidad no es el único motivo para impulsar a las mujeres en la ciencia. Cerrar esta brecha mejora directamente la calidad, la pertinencia y el impacto de la innovación tecnológica. Una comunidad científica diversa permite abordar problemas sociales desde múltiples perspectivas. En conclusión, garantizar el acceso y permanencia de las investigadoras es fundamental para el progreso humano y el desarrollo sostenible de las naciones.
















