El cometa 3I/ATLAS se ha convertido en uno de los objetos astronómicos más llamativos de 2025. Descubierto durante el verano por el telescopio ATLAS en Río Hurtado, Chile, este cuerpo celeste no pertenece a nuestro sistema solar, sino que proviene de regiones lejanas de la galaxia. Es apenas el tercer visitante interestelar identificado, después de 1I/’Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019, lo que convierte su aproximación en un evento científico excepcional.
La Agencia Espacial Europea (ESA) señala que su origen preciso aún no está claro, aunque las primeras estimaciones apuntan al disco grueso de la Vía Láctea, una estructura formada por estrellas muy antiguas. Investigadores de la Universidad de Oxford calculan incluso que 3I/ATLAS podría tener más de siete mil millones de años, superando en varios miles de millones la edad del propio sistema solar. Su composición y trayectoria podrían aportar claves sobre la formación de mundos que se desarrollaron lejos del Sol.
Además de su antigüedad, destaca su velocidad: alcanza aproximadamente 250.000 kilómetros por hora, la más alta registrada para un objeto que atraviesa nuestro vecindario planetario. Su punto de mayor cercanía será el 19 de diciembre, cuando pasará a unos 270 millones de kilómetros de la Tierra, sin representar ningún riesgo debido a que estará al otro lado del Sol.
Observarlo requerirá un telescopio mediano o grande, debido a que su brillo disminuirá conforme avance el mes. Las mejores oportunidades estarán en zonas con baja contaminación lumínica y antes del amanecer, cuando su posición en el cielo será más favorable. Instituciones astronómicas de distintos países ya preparan sesiones especiales para seguir de cerca este inusual acontecimiento cósmico.
















