Perder 31 mil millones de dólares en un día suena a desastre financiero. Para Larry Page, cofundador de Google, no fue suficiente para impedir su ascenso entre las mayores fortunas del planeta.
Este viernes 30 de octubre, el empresario alcanzó el tercer puesto del ranking de multimillonarios de Forbes, desplazando a Michael Dell en medio de una turbulenta jornada tecnológica.
Larry Page asciende mientras Google pierde miles de millones
La fortuna de Page se ubicó en aproximadamente 234,400 millones de dólares, según las estimaciones de Forbes al mediodía.
Un día antes, las acciones de Alphabet, matriz de Google, se desplomaron 12%, provocando una pérdida patrimonial estimada de 31,000 millones de dólares para el empresario.
La caída ocurrió después de que los resultados trimestrales de la compañía decepcionaran a los inversionistas, especialmente por el desempeño de su negocio de búsquedas.
Michael Dell pierde terreno por la crisis tecnológica
El ascenso de Larry Page no respondió a una recuperación de Google, sino a un golpe todavía mayor para otro multimillonario.
Michael Dell perdió aproximadamente 17,500 millones de dólares durante la jornada, mientras las acciones de su empresa retrocedían más de 10%.
Su patrimonio cayó a 229,200 millones de dólares, suficiente para quedar por debajo del cofundador de Google.
El desplome estuvo relacionado con resultados decepcionantes de Intel y nuevas preocupaciones sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial.
La inteligencia artificial sacude las mayores fortunas
El nerviosismo también alcanzó a otros gigantes tecnológicos, cuyos accionistas enfrentaron pérdidas multimillonarias.
Intel retrocedió 29% después de presentar previsiones financieras inferiores a las expectativas del mercado.
Mientras tanto, Alphabet enfrenta presiones por sus enormes inversiones en infraestructura tecnológica y el futuro de su negocio publicitario.
La paradoja es contundente: Larry Page perdió miles de millones, pero escaló posiciones porque otros empresarios sufrieron caídas todavía mayores.
En Wall Street, incluso las grandes fortunas pueden cambiar de lugar en cuestión de horas.















