Cifras alarmantes para 2030
El informe del Instituto de la Universidad de la ONU para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH) advierte que, para 2030, los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial consumirán 945 teravatios-hora de electricidad, equivalente al consumo anual de más de 650 millones de personas. Además, su huella hídrica cubrirá las necesidades básicas de 1,300 millones de personas, lo que convierte al consumo agua IA en un desafío global de sostenibilidad.
La ocupación de suelo superará los 14,500 kilómetros cuadrados, el doble del área metropolitana de Yakarta, lo que refleja la magnitud de las infraestructuras necesarias para sostener el crecimiento de la IA.
Consumo agua IA y energía
El estudio señala que hasta ahora se había medido principalmente la huella de carbono de la IA, ignorando el agua utilizada en procesos de refrigeración y generación eléctrica. Cambiar del carbón a la bioenergía puede reducir la huella de carbono en un 70%, pero multiplica por treinta la huella hídrica y por cien la de suelo.
El consumo agua IA se intensifica con el uso masivo de modelos desplegados. Solo ChatGPT procesa unos 2,500 millones de consultas diarias, lo que representa 383 gigavatios-hora al año y una huella hídrica equivalente al consumo anual de medio millón de personas en África subsahariana.
Impactos locales y justicia ambiental
La expansión de la IA genera tensiones desiguales en distintas regiones. En Irlanda, los centros de datos representaron el 21% de la electricidad nacional en 2023, mientras que en Querétaro, México, la infraestructura tecnológica ha presionado los suministros de agua en medio de sequías prolongadas.
El informe también advierte que la infraestructura de IA podría generar hasta 2.5 millones de toneladas de residuos electrónicos anuales en 2030, afectando principalmente a economías con escasas salvaguardas ambientales. Esta situación plantea una brecha digital y una injusticia ambiental, ya que los países sin acceso a computación soberana soportan los costos de extracción y residuos, mientras los beneficios se concentran en pocas naciones.
















